Cooperativas que tejen dignidad entre cima y puerto
Al unirse, los talleres compran mejor, venden sin prisas y negocian transportes que no asfixian. Comparten hornos, prensas y bancadas, y garantizan descanso cuando el cuerpo lo pide. Un fondo común protege ante temporales, y una mesa mensual decide con transparencia. Los jóvenes encuentran mentoría, los mayores, alivio. El resultado no es solo ingreso estable: es autoestima colectiva, calendario humano y territorio que se queda habitado con orgullo.